domingo, 8 de febrero de 2009

CUMBRE 2009, ¿PARA QUE?


SOSUA:
POR: JUNIOR PEREZ LAGOMBRA

El presidente número 44 de los Estado Unidos, el señor Barack Husein Obama, se ha estrenado mostrando interés en buscar soluciones a la crisis que afecta su país. Con una simple mirada usted podrá observar se dedicación y sinceridad, además de conocedor de sus situación.

El pueblo Norteamericano a pesar de la situación confía y así lo demuestran las encuestas en que más de un 70% de la población cree en que su agenda de trabajo llevará el país de nuevo al camino de luz apartándolo de la oscuridad en que la administración Bush y el estilo de vida de gerentes financieros lo llevaron.

Conocedor de la situación y que su pueblo tiene fe en él; esta mezcla suena un tanto ilusoria, pero, ¿que magia envuelve este paquete? Para presentar soluciones a un determinado problema lo primero es que se necesita conocer no solo el problema en si, sino las causas que lo originaron y cuando se hable de que en usted se tiene cierta confianza es porque el pueblo recibe cierta energía de esperanza que lo hacen merecedor a usted darle la confianza de seguirle y apoyarle y apoyarle.

Todo lo contrario, es estos caminos inciertos, ¿cómo es posible que se tenga que celebrar una cumbre para conocer los problemas que afectan a los dominicanos? Si usted lector ha vivido algún tiempo en cualquier lugar de la República Dominicana sabrá que los apagones, la deficiencia hospitalaria (del sector salud), bajo nivel educativo (falta de inversión en la educación) y la peor delincuencia y drogadicción en todos los ámbitos y esferas de nuestra sociedad, nos están acabando con la vida y la esperanza de una mejoría en la calidad de la misma.

Pero cuando para buscar soluciones se reúnen los mismos políticos, empresarios y funcionarios el funeral es un éxito, nuestros líderes políticos deberían primero admitir que la crisis nos arropa y no querer tapar el sol con un dedo, el paciente visita al médico porque le cree y le tiene confianza pero, este debe expresarle su malestar y aún así el médico se vale de ciertos análisis de laboratorio para poder tener facultad y encontrar solución a esta dolencia o por lo menos calmarla con su recomendaciones.

Estamos como un barco a la deriva sin combustible, sin capitán y lo peor envueltos en una gran tormenta en alta mar que nos impide ver un rayo de luz en el horizonte.

Señor político la esperanza de este pueblo es que este sea su funeral.

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